divendres, 12 de juny de 2009

Todo se reduce al dinero


Coincidí el fin de semana pasado en Treviso con Marc Isenberg, un tipo que es feliz viendo en televisión el programa de John Stewart, los dibujos de South Park o cualquier retransmisión deportiva. El año pasado publicó un libro (“Money players”), que ahora empieza a ser muy conocido en Estados Unidos. Se trata de una recopilación de consejos para jóvenes ansiosos de dar el salto al deporte profesional y hacer caja.

Sería una versión documentada de la frase que popularizó Cuba Goodrich en el cine con ‘Jerry Mcguire’; su ya célebre “enséñame la pasta”. En el libro hay desde consejos fiscales hasta ideas para la creación de empresas.

El caso es que todo el mundo quiere hacerse rico y el tipo explica cómo. Se necesita, eso sí, una pizca de talento en alguno de los cuatro deportes con los que uno puede hacerse millonario en Estados Unidos.

En Europa el fútbol siempre había sido el camino más rápido para aumentar los ingresos. La crisis amenazaba con poner freno a tanta euforia y los jugadores que se han visto obligados a firmar sus contratos en los últimos meses se han dado cuenta. Es por eso que el Villarreal CF 2009-10 será un proyecto más barato que sus predecesores, lo cual no quiere decir necesariamente peor. Todos los clubes andan justos de recursos y quien gestione mejor su presupuesto tendrá mucho ganado. Es justo.

El único problema es Florentino Pérez. Los 300 millones de euros que soltará de golpe en el mercado no son una buena noticia. Los clubes que logren hacerse con una parte del pastel tendrán una ventaja que puede ser decisiva ya que en las otras transacciones no habrá flujos monetarios comparables. Antes del traspaso de Kaká, el Villarreal CF podía acercarse a las cifras que el AC Milan ofrecía por un futbolista. Ahora, no. Parte con desventaja respecto al club italiano y a los otros cinco o seis que se beneficiarán con la chequera blanca.

Por eso es tan importante la operación de Negredo. El Villarreal CF le perdonaría al Real Madrid el traspaso de Manuel Pellegrini y rebajaría así el precio del delantero. Si no fructifica esa inteligente operación, el club deberá hacer un desembolso mayor por un futbolista peor.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 18 de junio del 2009.

1 comentari:

Colleja ha dit...

¿Dónde acaba el deporte y empieza el negocio?
En numerosas ocasiones estamos acercándonos a la estrecha línea que separa el espectáculo, de lo que son negocios. Al final, gestionar un club, es como dirigir una fábrica de muebles o una empresa de logística. Lo que pasa es que el deporte cuenta con la ventaja de que está protegido, porque se considera de interés nacional.
Por mi parte me gusta el sistema de la NBA: control salarial, draft, etc. En España -en la mayoría de países europeos-, no sería posible hacer esto por evidentes motivos.