dijous, 25 de febrer de 2010

El mal uso de los sufijos


Algunos medios de comunicación de Madrid le ponen el sufijo ato a todo aquello que no les gusta. Así, tildan de Villarato cualquier error arbitral y de Pellegrinato, el mínimo desliz del ex entrenador del Villarreal CF. Les debe sonar, por aquello de la rima, a algo tan grave como un asesinato. Pocos libros de gramática deben leer en la capital, donde no saben que tal sufijo se debe usar en realidad para indicar dignidad, para definir el periodo de tiempo en que alguien desempeña un cargo dejando su impronta.

Por eso a mi me gusta que Juan Carlos Garrido haya rescatado el Pellegrinato, esa manera combinativa de entender el fútbol que busca masticar las jugadas poco a poco, hasta encontrar un error en la defensa rival. Sin precipitaciones. Es menos directo que el sistema que proponía Ernesto Valverde, pero más regular y fiable. Entre otras cosas, como bien sabe el FC Barcelona, porque al mismo tiempo que uno ataca, logra defenderse, manteniendo la posesión del balón.

De momento, la transición no está obteniendo resultados a corto plazo. El peligroso empate contra el Wolfsburgo en la Europa League y la abultada derrota en el Santiago Bernabéu, la más contundente de la historia del club en Primera División, han dejado a la vista de todos evidentes problemas defensivos. La vuelta de Gonzalo ayudará, aunque la disfunción tiene que ver más con la posición de los futbolistas que con sus habilidades personales.

A Juan Carlos Garrido le quedan por aprender muchas cosas, como que hay que tener mucho cuidado con lo que se dice en las conversaciones privadas cuando el partido lo emite Canal +, pero el técnico ya conoce otras tantas, sobre todo las que tienen que ver con la conducción de un grupo humano y con la táctica futbolística. “Siempre me pareció más fácil ganar teniendo el balón, llevando la iniciativa”, resume.

Lo que suceda esta noche en el Volkswagen Arena afectará, sin duda, a la autoestima del equipo, pero no debería interponerse en la trayectoria marcada para recuperar, partido a partido, entrenamiento a entrenamiento, el estilo que tan buenos resultados le dio al técnico chileno.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 25 de febrero del 2010.

dijous, 18 de febrer de 2010

Las virtudes del nuevo amor


La llegada de Juan Carlos Garrido al banquillo del primer equipo ha servido para dejar entrar aire fresco a un vestuario que empezaba a oler a habitación cerrada. Por eso, básicamente, los clubes cambian de vez en cuando de entrenador. Es sencillo, y de ahí viene la tan manida dicha que atribuye a los técnicos nuevos una victoria segura, que el revulsivo sirva para conseguir resultados a corto plazo, aunque lo que de verdad importa es comprobar si su efecto será duradero.

Con los cambios de entrenador suele suceder como con los de pareja, que todo el mundo quiere ver que la nueva persona tiene como virtudes lo que la anterior tenía como defectos. Si un técnico era duro, de su sustituto se ensalzará que sepa dialogar y viceversa. Acostumbran a creer todos que la mala marcha del equipo sólo tenía que ver con las características del anterior entrenador.

Cualquier gesto del nuevo inquilino del banquillo se interpreta en esta línea y así sucede ahora con Ernesto Valverde y Juan Carlos Garrido. La afición y, sobre todo, los medios de comunicación festejan con algarabía poco disimulada cualquier gesto que pueda utilizarse para desacreditar al anterior. Si ahora la plantilla almuerza junta, la gente se pregunta por qué no lo hacía antes y, si deja de concentrarse, se posiciona rápidamente a favor de la nueva postura.

No está mal el cambio de chaqueta, aunque hay un riesgo que pocos advierten: querer ver en alguien lo que no es. De Valverde se decía que era poco ambicioso y ahora todos esperan que Garrido se coma el mundo y anuncie a los cuatro vientos que el Villarreal CF es favorito a todos los títulos. Tanto que ahora puede parecer un Mourinho cualquiera, desbocado y un tanto pretencioso. La culpa (que quede claro) no la tiene él sino los ojos que le juzgan.

El riesgo es mayor en una semana como ésta, donde para la España balonpédica, eso que ahora llaman la Brunete mediática, el Villarreal CF sólo debería tener en mente el partido del Santiago Bernabéu, ignorando que esta tarde recibe al Wolfsburgo en la Europa League.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 18 de febrero del 2010.

dijous, 11 de febrer de 2010

Un puerto no previsto


La gran diferencia de esta temporada respecto a las anteriores no hay que buscarla en los resultados. Ni siquiera en el cambio de entrenador, postura drástica a la que no estábamos muy acostumbrados en este club. El cambio más importante radica en qué los futbolistas no están trabajando con la misma tranquilidad que antaño.

Por primera vez, los medios de comunicación hemos dedicado más espacio a hablar de lo que ocurría fuera del campo: conjeturas con el entrenador, quejas de los jugadores en sala de prensa, críticas a la poca afluencia de espectadores, etc. El último debate extradeportivo que ha saltado a la prensa es el posible adiós de José Manuel Llaneza. Según Joan Carles Martí, director de ‘Superdeporte’, “ese día habrá castillo de fuegos artificiales en Canal 9”.

Soy de los que opina que si el Villarreal CF ha sido capaz de competir con clubes de más presupuesto es gracias a la tranquilidad que ha rodeado al equipo. El equipo era una piña y las fugas de información eran escasas, no como ahora que no pasa un día sin que un agente u otro llame para dejar constancia de que el club se ha retrasado unas horas en pagar la nómina.

El club tiene claro el camino para recuperar la normalidad y en esa dirección encajan los nuevos hábitos que Juan Carlos Garrido le ha impuesto a la plantilla. Por decirlo fácil y pronto, el primer equipo tiene que trabajar con los criterios que lo estaba haciendo el filial; discreción y compromiso. Sólo así volverá a estar más cerca del FC Barcelona que del Xerez.

Brais Méndez Portela se mudará este verano a Vila-real. El delantero gallego de apenas 13 años se convertirá en una más de las múltiples semillas que el club está plantando para asegurarse la mitad del proyecto futuro. La otra mitad habrá que ir a buscarla fuera y es ahí donde conviene hilar fino. No es sencillo, pero vista la experiencia de este año uno tiene claro que más conviene acertar con la personalidad que con el talento. Así fue al inicio del proyecto y así debería ser siempre.

No invento nada y las tres patas sobre las que se sustenta el proyecto (Fernando Roig, Fernando Roig Negueroles y José Manuel Llaneza) lo tienen claro, por lo que la afición puede estar tranquila. El barco ha parado en un puerto no previsto, pero el rumbo sigue siendo el mismo.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 11 de febrero del 2010.

dijous, 4 de febrer de 2010

Ni ninino ni nanana


Hay un par de días al año que el teléfono se inunda de mensajes de texto. El colapso es de tal dimensión que algunas felicitaciones llegan a su destinatario horas más tarde de su envío, ya de madrugada. El lunes viví algo similar. Cuando Fernando Roig situó a Juan Carlos Garrido como sustituto de Ernesto Valverde, empecé a recibir felicitaciones. No fueron pocos quienes recordaron mi columna del 8 de octubre en la que lanzaba una pregunta: “¿Está Juan Carlos Garrido preparado para entrenar al Villarreal CF?”. Al mismo tiempo, el blog en el que recopilo mis artículos en este periódico se llenó de visitas, especialmente aquella entrada que titulé “La pregunta inoportuna”.

Ha llegado el momento de confesar que no merezco felicitación ninguna. En primer lugar porque cualquier cambio de entrenador, por beneficioso que vaya a ser para el rendimiento del equipo, no es motivo de alegría, pues es la evidencia más manifiesta de que algo no funciona correctamente. En segundo lugar porque yo no adelanté nada, no fue ningún “scoop” que dirían los jóvenes de ahora. Simplemente me divertí con la posibilidad de que el técnico del filial se hiciera cargo del primer equipo si éste no conseguía enderezar el rumbo.

No es que el ex corresponsal de estas páginas (estuvo hábil el martes Pilar Olaya recordándolo) tenga un trato preferente con este periódico sino que en el club tenían claro desde hace meses que, si Ernesto Valverde no lograba hacerse con esos jugadores “que han hablado donde no debían”, el sustituto estaba en casa. Así se lo comunicaron, al menos, a algunos de los agentes que llamaron a la puerta para ofrecer técnicos en paro.

¿Entrenador interino? “Ni ninino ni nanana”, dijo Roig en la rueda de prensa. No miente el presidente, convencido de que el equipo puede crecer más con el joven técnico que con cualquier otro aterrizado de fuera. Sus ideas futbolísticas encajan con la manera que el club tiene de ver el fútbol y que tan bien plasmó sobre el campo Manuel Pellegrini.

Pese a no tener ninguna experiencia en la máxima categoría, a nivel táctico Garrido está preparado de sobras. Su principal obstáculo será conducir un rebaño con más ovejas negras que en anteriores campañas. Es ahí donde necesitará la ayuda del club, sentirse respaldado para tomar las decisiones disciplinarias que considere oportuno. El ejemplo de Riquelme debe servir para refrescar la memoria y dejar claro que si uno no rema la barca va torcida, por muchos ceros que tenga su contrato y muchas camisetas que venda.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 4 de febrero del 2010.

dilluns, 1 de febrer de 2010

Juan Carlos Garrido, casi cuatro meses después

Desde que el Villarreal CF ha hecho público que Juan Carlos Garrido dirigirá el equipo hasta el final de la temporada, las visitas a este blog se han multiplicado. La entrada más vista; la del 8 de octubre del 2009 titulada "La pregunta inoportuna". En ella lanzaba la siguiente pregunta: "¿Está Juan Carlos Garrido preparado para entrenar al Villarreal CF?".