dimecres, 31 de desembre de 2008

Los otros Joan Plaza de la ACB


Una de las grandes revelaciones de este arranque de temporada no hay que buscarla en la pista de basket, sino a escasos centímetros de ella; en el banquillo. Joan Plaza, con una formación como entrenador ayudante, ha sabido trasladar al Real Madrid lo mejor de cada técnico con el que ha compartido pizarra. De la mano de Joan Creus, en este artículo se desmenuza un puesto, el de segundo, en el que normalmente se vive alejado de los focos, pero desde el que muchos entrenadores dan el salto hasta la fama. Para el ex jugador y ahora técnico, “la función del segundo entrenador tiene muchas vertientes, trabajar individualmente con los jugadores, preparar partidos o analizar a los rivales”.

La medalla de oro de la selección española en el Mundial de Japón tiene muchos padres. Uno de ellos es Joan Creus, que ejerció el papel de entrenador ayudante de Pepu Hernández. El ex jugador tiene clara cuál es su función en el banquillo: “Se trata de dar mucha información al técnico, para que él decida cómo la utiliza. Hay que filtrar un poco, obviar los datos anecdóticos y saber encontrar los decisivos, aquellos que se pueden utilizar”, informa.

La legión de técnicos ayudantes extranjeros la encabeza Andrija Gavrilovic, que tomó el relevo de Chus Mateo en el Unicaja cuando éste pasó en verano al banquillo del CAI Zaragoza. Zan Tabak, por su parte, ha sabido trasladar al Real Madrid su experiencia como ex jugador, especialmente útil para los hombres interiores del conjunto blanco.

El caso de Borja Comenge y Dejan Kamenjasevic en el Akasvayu Girona es especial. Entre ambos se reparten las funciones, utilizando Svetislav Pesic al segundo como intérprete habitual. La habilidad que ha logrado desarrollar Dejan es tan grande que incluso le permite solapar sus palabras con las originales del primer técnico, traduciendo al castellano y al catalán con la misma facilidad.

Pasar de segundo entrenador a primero no es sencillo. Según Joan Creus, “es difícil cambiar el rol porque cada uno tiene funciones diferentes. En el caso de Joan Plaza hay que tener en cuenta que en los últimos años él había combinado el trabajo como ayudante con el de primer técnico, aunque fuera en equipos de menor repercusión. Eso es una ventaja”.

Y es que un entrenador no nace con la etiqueta de primero o segundo bajo el brazo. De hecho, muchos de ellos combinan las dos funciones en diferentes temporadas. Es el caso de Paco Guillem, actual ayudante en el Polaris World CB Murcia, pero ex técnico de equipos como el Balneario de Archena (Liga EBA).

Más difícil es la situación de Chechu Mulero, que ha tenido que desempeñar funciones diferentes a lo largo de la misma campaña sin cambiar de plantilla. Le ha ocurrido ya cuatro veces. Las dos primeras fueron en Valladolid, cuando le tocó relevar a Wayne Brabender (1996-97) y a Luis Casimiro (2002-03). La tercera vez fue en Málaga, donde tomó las riendas del Unicaja tras la dimisión de Paco Alonso (2003-04). La última aventura de este tipo le pilló en el Pamesa Valencia, al coger al equipo tras la destitución de Pablo Laso (2004-05).

Mulero es uno de los pocos ayudantes que ha cambiado de club varias veces, logrando sus traspasos una repercusión mediática poco habitual. “Puede servir para reivindicar la figura del segundo entrenador, que creo que hay que potenciarla y darle mayor importancia de la que tiene", asegura.

Esta circunstancia suele ser temporal y, a veces, incluso se utiliza como puente entre un técnico y otro. Javier Álvarez es uno de los que esta misma temporada ha realizado esta transición entre Curro Segura y Ricard Casas, ambos entrenadores del ViveMenorca. Incluso, la utilización del técnico ayudante como primer espada se puede usar en algún momento puntual. Xavi Pascual, por ejemplo, dirigió este verano un partido amistoso del Trofeo Ciudad de Palma mientras Dusko Ivanovic asistía en Atenas al sorteo de la Euroliga.

Algunos aficionados suelen creer que las responsabilidades del segundo entrenador empiezan y acaban en los partidos, pero hay mucho más trabajo sobre sus espaldas. “Hay otras tareas menos conocidas, que tienen una gran importancia en el crecimiento de los equipos. Suelen tener relación con los entrenamientos o la preparación táctica de los partidos, pero cada cuerpo técnico delimita sus responsabilidades según su forma de entender el basket”, explica Joan Creus.

Sito Alonso, técnico ayudante en el DKV Joventut, asegura que “la función del segundo entrenador tiene muchas vertientes, trabajar individualmente con los jugadores, preparar partidos o analizar a los rivales”. Su trabajo específico con nuevas joyas del primer equipo como Dmitry Flis o Ricky Rubio acumula muchos elogios.

Un caso parecido es el de Mariano Arasa, un joven entrenador formado en el Alta Gestión Fuenlabrada que suele compaginar sus tareas como ayudante con el trabajo de técnica individual de los jugadores de cantera en edad cadete o júnior. La apuesta por la gente formada en el club es una constante para el puesto de entrenador ayudante y otro buen ejemplo es el de Rocky Jarana en el Caja San Fernando.

A Joan Plaza no le tembló el pulso este verano, cuando el Real Madrid le ofreció pasar de entrenador ayudante a técnico principal. “Si estás preparado, la categoría del equipo no te debe acomplejar. No veo por qué un entrenador tiene que empezar desde abajo e ir subiendo, lo que importa es que esté capacitado para el puesto, no a los equipos que haya entrenado antes”, advierte Joan Creus, pese a que él no se plantea cambiar a corto plazo su puesto como segundo entrenador de la selección española. “Si estás cómodo y haces un trabajo que te gusta, para qué arriesgarte. Prefiero no tocar nada”, admite.

Himar Ojeda, segundo de Salva Maldonado, ha dirigido varios años el campus del Gran Canaria Grupo Dunas y asiduamente es requerido para dar conferencias sobre aspectos concretos de técnica individual, algo habitual en el día a día de los entrenadores ayudantes. Es algo que también conocen de cerca ayudantes como Mariano de Pablos (MMT Estudiantes), Rocky Jarana (Caja San Fernando), Javier Urios (Etosa Alicante), Eugenio Llera (CB Granada), Roberto González (Grupo Capitol Valladolid), Rafael Pueyo (Lagun Aro Bilbao) o Xabi García (Bruesa GBC).

Joan Plaza ha sabido acumular en su mente lo mejor de técnicos como Manel Comas, Aíto García Reneses o Bozidar Maljkovic y eso mismo es a lo que ahora se dedican ayudantes como David Gil, que ya se ha nutrido, empapado casi, en el TAU Cerámica de las maneras de trabajar de Dusko Ivanovic, Pedro Martínez o Velimir Perasovic. Todo ello le será útil en el futuro.

Pese a la importancia creciente del papel del segundo entrenador, éste debe ser consciente de sus limitaciones. Joan González, técnico del Ripollet de Liga EBA y profesor de los cursos de entrenador de la Federación Catalana, lo resume a la perfección: “Hay momentos en los que el ayudante debe mantenerse al margen, como cuando el primero está dando una bronca a los jugadores. En esos momentos hay que dejar solo al técnico para que se enfrente a su responsabilidad”, matiza.

“El baloncesto ha evolucionado tácticamente mucho en los últimos años y conviene no quedarse atrás”, sentencia Joan Creus, consciente de la importancia de invertir recursos en el cuerpo técnico de los equipos de la Liga ACB, cuya exigencia es cada vez mayor.

Artículo publicado en ACB.com el 27 de diciembre del 2006. Consulta aquí el artículo en su contexto original.