dimecres, 31 de desembre de 2008

Guinea Ecuatorial: Baloncesto entre lianas


Apasionado viaje por todos los rincones de Guinea Ecuatorial para descubrir los secretos que envuelven el mundo del baloncesto en este país subsahariano de África, antigua colonia española. Todo es posible en las remotas pistas de basket escondidas en medio de la espesa selva que inunda un país lleno de contradicciones, como relata el periodista Álex Gozalbo, quien vivió sensaciones encontradas. En Guinea Ecuatorial los límites de la pista los marca la propia selva y es tan fácil enterarse de los resultados de la ACB como enfermar por la picadura de un mosquito.
“O comes o África te come”. Con este consejo básico, pero efectivo que recuerda la necesidad de estar alimentado para que el cuerpo no se resienta de alguna de las enfermedades tropicales, iniciamos la búsqueda de la pista baloncestística en Guinea Ecuatorial. Cargamos el Jeep de plátanos y bananas de todas las clases y empezamos el recorrido por las siete provincias en las que se organiza el país.Es fácil caminar por las calles de Malabo o Bata y ver camisetas del Real Madrid y, sobre todo, del FC Barcelona. El fútbol es el deporte de moda en Guinea Ecuatorial y los jóvenes se conocen al dedillo la actualidad diaria de los equipos de Primera División. Pero el baloncesto también pisa fuerte. En Malabo, por ejemplo, nos encontramos con una niña que luce una camiseta del Pamesa Valencia.Los boletines informativos de la Radio Nacional de Guinea Ecuatorial ofrecen información diaria sobre la ACB, competición de la que se recuerdan horarios, resultados y principales noticias. Además, durante nuestro viaje nos encontramos con varios seguidores que se concentran ritualmente ante los escasos televisores con antena parabólica para seguir las noticias de la liga profesional española con las que TVE Internacional salpica su programación, una mezcla de TVE 1 y La 2.Masticando yuca, un tubérculo con el que ecuatoguineanos prefieren acompañar las comidas en lugar de nuestro habitual pan, y degustando cacahuetes tostados uno puede realizar kilómetros y kilómetros por las pistas de tierra que recorren el territorio entre la selva. A diferencia de los países europeos, donde la sociedad tiende a abandonar sus localidades natales para vivir de forma masificada en las grandes ciudades, en Guinea Ecuatorial la gente continúa resistiendo en sus poblados de origen. Cada uno tiene su campo de fútbol y algunos de ellos, su pista de basket.Un par de canastas de madera sirven para su cometido y, en lugar de parquet, la pelota se bota sobre una capa de tierra rojiza y fina hierba, “chapeada” (1) cada fin de semana para evitar que la selva recupere su espacio natural. Cada centímetro sin árboles y lianas es una excepción que hay que cuidar periódicamente. En estas pistas de baloncesto no existen líneas en el suelo, pero los límites del campo quedan perfectamente definidos por una intensa vegetación que hace imposible el bote del balón.Una vez asimilado el entorno, jugar en una de estas pistas de baloncesto es similar a hacerlo en cualquier otra. Algunas veces, por las irregularidades del terreno, uno se lleva la sorpresa de que el balón no regresa a la mano tras un bote rutinario, pero ésa no es la mayor sorpresa que uno se puede llevar. En un partido sin público, son habituales los gritos procedentes desde fuera del terreno de juego. “¡Sshhh!”, oye uno, al tiempo que se gira buscando a un interlocutor que nunca aparece. El causante del ruido es un mono y anda jugueteando por los árboles cercanos; cerca, pero casi siempre invisible para ojos inexpertos.Todo es posible en las remotas pistas de basket escondidas en medio de la espesa selva, de la que cuelgan lianas inmensas, que inunda un país lleno de contradicciones en el que la gente utiliza con normalidad el teléfono móvil, pero en el que pocos tienen luz corriente durante las 24 horas para recargar su batería cuando ésta se consume.Pero no todo el baloncesto tiene este aire rudimentario en Guinea Ecuatorial. En Bata y Malabo hay varias pistas reglamentarias, situadas principalmente en los patios de los colegios religiosos. Los salesianos y los hermanos de La Salle ceden sus instalaciones para que los jóvenes mejoren su nivel. No son los únicos: la Congregación Religiosas de Jesús y María, por ejemplo, también ha colaborado en la construcción de un pabellón de baloncesto.En uno de estos colegios religiosos empezó sus estudios Gabriel Moto Nsá, hoy asentado en Granollers (Barcelona). Nacido en un poblado de Niefang, este licenciado en Educación Física por la Universitat de Barcelona (UB) posee el título de entrenador superior otorgado por la Federación Española de Baloncesto (FEB). Ahora es uno de los opositores en el exilio de Teodoro Obiang, el Jefe de Estado de Guinea Ecuatorial.Menos titulación, pero la misma pasión por el baloncesto tienen algunos de los jóvenes que inundan las pistas de basket en Bata y Malabo. Las camisetas de la NBA, la mayoría de ellas compradas en el mercado fronterizo de Akombang (2), son habituales en los partidillos improvisados. Algunas son actuales, como las de Shaquille O’Neal (Miami Heat) o Paul Pierce (Boston Celtics), y otras andan más pasadas de moda, como la de Glenn Robinson (Milwaukee Bucks), pero todos las lucen con la misma ilusión. Lo normal es echarse un 3x3 en el que quien gana continúa y quien pierde descansa. . Lo normal es echarse un 3x3 en el que quien gana continúa y quien pierde descansa. Eso sí, uno de los que espera turno hace de árbitro, cometido que se toma con toda la profesionalidad del mundo.
Las bajas son habituales y así no es extraño encontrarte con desagradables sorpresas al preguntar por algún chico que apuntaba maneras días antes. “¿Qué sabéis de aquel chico que llevaba una camiseta de…?”, pregunta uno. “Murió hace un par de días”, te contestan con la mayor naturalidad. Las autoridades sanitarias luchan por contrarrestar el sida y el paludismo, pero no siempre es sencillo.

A nosotros la primera de estas enfermedades, que también conocemos en Europa, no nos asusta pues ya sabemos cómo evitar el riesgo de contraerla. En cambio, el paludismo tiene algo más de azaroso. Una picada del mosquito equivocado y ya te puedes preparar para, en el mejor de los casos, pasar varias semanas en cama con fiebres desproporcionadas. Así que manga larga pese al calor, antimosquitos extra fuerte cada seis horas, pastillas de profilaxis y una mosquitera colgada del techo para envolver la cama por la noche.

Al acabar el partido, visita al supermercado Martínez Hermanos, una tienda de capital español en la que adquirimos una bebida isotónica fría. Calculamos la equivalencia en euros del precio en francos (3) y comprobamos que el coste es similar al de España, lo que quiere decir que apenas unos pocos extranjeros se la pueden permitir. De camino a la caja nos encontramos con un apartado de revistas internacionales, donde nos hacemos con nuestra querida Gigantes del Basket. La emoción del momento nos impide fijarnos en la portada y, sobre todo, en la fecha. Es de hace más de un mes.

En la Isla de Bioko la principal etnia la forman los bubis (4), que cuentan con su propio dialecto, aunque todos ellos conocen y dominan el castellano. No en vano Guinea Ecuatorial fue colonia española hasta 1968. Muchas de las pistas históricas de la zona, como las de Santa Teresita, Orfanato y Basilé, se construyeron con la colaboración desinteresada de mucha gente. Eran tiempos en los que el Club Baloncesto Santa Isabel sorprendía a propios y a extraños con su juego. Ahora, apenas algunas fotografías recopiladas en internet por José Luis Pérez del Campo y Fernando García, pioneros e impulsores de varias liguillas en la Isla de Bioko, ayudan a combatir la nostalgia.

Poco a poco, a medida que van mejorando las infraestructuras, el baloncesto ecuatoguineano empieza a sacar cabeza fuera de sus fronteras. España, como no podía ser de otra manera, es su destino preferente y la ACB su principal referencia, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.

Joan Plaza hizo debutar a Richard Nguema, de origen ecuatoguinenano, en la ACB el domingo 17 de diciembre, cuando el Real Madrid recibió al Etosa Alicante en el Palacio Vistalegre. La lesión de Raül López le abrió las puertas de un primer equipo en el que, desde entonces, ha tenido su pequeño protagonismo. Ante el DKV Joventut incluso anotó 9 puntos. Este base, explosivo y resolutivo en el uno contra uno, se colgó la medalla de bronce con España en el Europeo Júnior del pasado verano.

El baloncesto femenino también tiene sangre ecuatoguineana en España. Auri Bokesa, por ejemplo, es una joven ala-pívot de 18 años que juega en el USP CEU MMT Estudiantes de Liga Femenina. Aunque es natural de Basakato, en la Isla de Bioko donde se ubica la capital Malabo, nunca ha estado allí.

Dos ejemplos en los que pensamos detenidamente en el avión de vuelta, al tiempo que tratamos de ordenar en nuestra cabeza todo lo visto en Guinea Ecuatorial, un país con una extraordinaria riqueza natural que lucha por progresar envuelto en permanentes contradicciones y donde, sí, efectivamente, se juega a baloncesto.

Notas
1. Chapear es limpiar la tierra de malezas y hierbas con el machete.
2. Las principales etnias de Guinea Ecuatorial son los bubis (Isla de Bioko), ndowes (costa de la región continental), fang (interior de Río Muni), annoboneses, corisqueños y bisios (bujebas).
3. El franco CFA es la moneda común de 14 países africanos, antiguas colonias francesas, españolas o portuguesas.
4. El mercado de Akombang se sitúa en Camerún, pero a escasos metros de Ebebiyin (Guinea Ecuatorial), cuyos habitantes suelen pasar la frontera para hacer unas compras y regresar a casa. Tiene fama de muy barato y algunos lo comparan con Andorra.

Artículo publicado en ACB.com el 21 de febrero del 2007. Consulta aquí el artículo en su contexto original.
Consulta aquí la actividad diseñada por el profesor Manuel Villard (IES Julio Rodríguez de Motril) para su blog de Educación Física.