dijous, 27 de maig de 2010

Dinosaurios


De todas las teorías que explican la desaparición de los dinosaurios, la que más me seduce es la del impacto de un asteroide. Siempre pienso que si alguna vez ocurrió, puede volver a suceder y, de paso, cargarse de golpe todo el hormigón que por esta zona hemos acumulado cerca de las costas. Lo cierto, en cambio, es que la hipótesis que más adeptos tiene es la del cambio climático. Seguramente, me lamento, tuvo un jefe de prensa mejor.

No son pocos quienes ahora, tantos años después, han sacado la silla a la puerta de casa y, mientras charlan “a la fresca”, esperan asistir a la extinción del Villarreal CF. Confían que la crisis y la más que probable no presencia en Europa, ahoguen económicamente el proyecto, condenándolo a una lenta, pero segura decadencia. Imaginan al conjunto descendiendo en una o, a lo sumo, dos temporadas y una vez ahí…

A diferencia de otros clubes, ése no será el camino del Villarreal CF. No lo será porque Fernando Roig, como todo buen empresario, trazó hace años un plan B, un seguro de vida al que aferrarse si la cosa se ponía fea. La Ciutat Esportiva es su salvoconducto para mantenerse en la elite. La utilización de los jóvenes jugadores formados en la cantera será todavía más presente en los próximos tres años, que es el tiempo en el que los hombres del tiempo del presidente predicen lluvia.

Cierto es que Jefferson Montero no se parece en mucho a Pirés y que a Mario todavía le queda un trecho para asemejarse a Javi Venta, pero esta transición “low cost” es toda una garantía de viabilidad ya que los rivales también deberán apretarse el cinturón. Sólo el FC Barcelona y Real Madrid tienen bula papal para reforzarse. El Valencia CF, por ejemplo, ha necesitado vender a Villa y, además, deberá gastarse una parte de lo recaudado en su sustituto.

Será difícil que en El Madrigal se vea jugar al equipo local como lo ha hecho en las últimas temporadas, pero eso no quiere decir que vaya a estar mucho más lejos de los de arriba que ahora. Así que entren ya en casa, suban el cañizo y dejen de esperar la catástrofe, que es tarde y mañana hay que madrugar.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 27 de mayo del 2010.