dijous, 13 de maig de 2010

Los primeros rayos de sol


Con la llegada de los primeros rayos de sol, las playas castellonenses se llenan de maños. Se les puede reconocer fácilmente por su necesidad de locutar todo cuanto acontece a su alrededor. “Voy a poner la sombrilla aquí”, dicen. “Un poco más a la derecha la voy a poner”, añaden al poco. “O mejor la voy a poner a la izquierda”, insisten. Y así toda la tarde, hasta que se suele escuchar un grito a lo lejos: “Ponla dónde quieras, pero cállate ya”.

Le contaba el otro día la anécdota a un amigo maño, que no se sintió retratado por mi tendenciosa descripción. Insistió él, en cambio, en acusarnos a la gente de esta zona de hablar gritando. “Cuando llega un autobús cargado de turistas que se comunican fuerte, en mi pueblo decimos: ‘Ya han llegado los valencianos’. Nunca falla”, me explicó entre risas, mientras yo busqué inútilmente de defenderme bajando los decibelios de mi respuesta.

El caso es que nunca somos como pensamos, sino como nos ve el resto. La diferencia entre ambas imágenes puede ser, a veces, enorme. El Villarreal CF apurará este sábado sus opciones de clasificarse para la Europa League en la Rosaleda, un estadio maldito donde sólo ha ganado una vez. No hubiéramos sabido encontrar escenario más terrible. En Zaragoza, en cambio, la visión es muy diferente. Allí se felicitan por tener la salvación asegurada, pues no podían imaginar adversario peor para jugarse el desenlace. Más todavía después de leer las estadísticas del conjunto castellonense en el último partido de las pasadas cinco temporadas.

Esta visión diferenciada se agiganta cuando no se trata de dar opiniones genéricas sino de concretar, por ejemplo, 23 nombres. Diego López, Joan Capdevila, Marcos Senna y Santi Cazorla aparecen en la primera lista de Vicente del Bosque. Aquí pensamos que deberían ir al Mundial los cuatro, pero casi nadie nos da la razón en la España futbolística, donde insisten en ver su presencia en esta primera criba como un premio o, peor todavía, un complejo equilibrio para contentar todas las sensibilidades.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 13 de mayo del 2010.