dimarts, 7 de setembre de 2010

Propietarias por accidente


Los nombres de Dawn Trudeau, Lisa Brummel, Ginny Gilder y Anne Levinson no le suenan ni al aficionado más fiel de la WNBA y, en cambio, Seattle Storm anda cerca de ganar el anillo gracias a ellas.

La pelea por el anillo de la WNBA ha quedado reducida ya a cuatro equipos. En el Oeste, Seattle Storm trata de destronar a Phoenix Mercury. En el Este, New York Liberty no se fía de Atlanta Dream. Las Storm van acumulando distinciones; Lauren Jackson ha sido nombrada MVP de la WNBA por tercera vez en su carrera (las anteriores fueron en 2003 y 2007) y Brian Agler se ha hecho con el galardón a mejor entrenador de la temporada. Poca cosa comparado con las aspiraciones reales de la franquicia, un anillo que se les resiste desde el 2004.

Las Seattle Storm llegaron a la liga en la expansión del año 2000 y han atravesado no pocas dificultades, la mayoría de ellas relacionadas de su la mala relación con los Sonics (NBA) y con la ausencia de un pabellón fijo para jugar sus partidos. La franquicia ha estado cerca varias veces de abandonar la ciudad e incluso de desaparecer.

La decadencia se frenó en enero de hace un par de años, cuando el equipo fue vendido a un grupo local de mujeres llamado Force 10 Hoops. El nombre, que proviene de la fuerza que puede adoptar el viento en la escala de Beaufort cuando hay tormenta en Seattle, no ha hecho mucha fortuna, pero su aportación ha sido clave a la transformación del equipo.

Brian Agler lo repite una y otra vez, la clave de los éxitos actuales hay que buscarla en ellas, un grupo de emprendedoras unidas por su pasión por el baloncesto. “Desde que ellas están, el resto sólo nos tenemos que preocupar por el baloncesto”, opina el técnico.

“Ésta es una rara victoria del pueblo sobre las multinacionales en el deporte. Es un recordatorio que demuestra que, si hay bastante gente dispuesta a hacer ruido y conocen a personas con el dinero suficiente, una franquicia puede ser salvada”, explica Steve Kelley, columnista del Seattle Times.

“Esta gente ha trasladado su experiencia exitosa en los negocios a la franquicia de sus amores, aportando mucho entusiasmo al proyecto. Algo me dice que aquí se van a escribir muchos capítulos de éxito”, asegura Danna Orender, presidenta de la WNBA.

De momento, Seattle Storm anda compitiendo con Phoenix Mercury por un puesto en la final. No son pocos los analistas que, despreciando a New York Liberty y Atlanta Dream, califican la serie de final anticipada. En el primer partido de la eliminatoria, prevista al mejor de tres encuentros, las Storm se impusieron por 82-74, dejando a una desquiciada Diana Taurasi en apenas nueve puntos (técnica incluida) en un Key Arena que reunió a casi 10.000 aficionados. Mezcladas entre ellos, cuatro hinchas un tanto peculiares disfrutaron más que nadie; Dawn Trudeau, Lisa Brummel, Ginny Gilder y Anne Levinson.

Artículo publicado en Gigantes del Basket el 7 de septiembre del 2010.