dijous, 17 de setembre de 2009

Donde caben dos, caben tres


Los mismos que intentaron convencernos de la necesidad de “redecorar nuestra vida” se han pasado el verano cantando que “donde caben dos, caben tres”. Se referían a la posibilidad de apretujarse en casa, al menos hasta que amaine la tormenta de la crisis y uno pueda hacer vida normal sin empaparse.

El fútbol es otra cosa. Esta temporada todos los especialistas coinciden en que solo caben dos equipos en las apuestas por el título; el FC Barcelona y el Real Madrid. El orden depende del grado de simpatía o rechazo que a uno la causara la consulta de Arenys de Munt. Nadie contempla un escenario diferente, un paisaje en el que aparezcan el Atlético de Madrid, el Sevilla CF, el Valencia CF o nuestro Villarreal CF.

Las diferencias entre los dos grandes y el resto han aumentado. Lo repiten tanto en Barcelona como en Madrid, como queriendo justificar las elevadas inversiones realizadas por Zlatan Ibrahimovic y Cristiano Ronaldo. Este año, nos aseguran, no hay margen para la sorpresa y el resto de conjuntos están condenados a pelear por premios menores. A más de uno le puede entrar complejo de Poulidor, el ciclista que subió ocho veces al podio del Tour de Francia sin llegar a ganarlo nunca.

Si las previsiones de los sesudos analistas se cumplen, hay 18 equipos que deberán conformarse con intentar puntuar en cada meta volante, condenados a no poder liderar jamás la clasificación general. Hoy arranca la UEFA Europa League en El Madrigal y ése puede ser un reto bonito. No se trata de emular al Shakhtar Donetsk y ganar la competición, sino de conseguir que los aficionados se enganchen a ella y el equipo se quede con un buen sabor de boca.

Los cambios en el nombre, el logo y la identidad de la competición ayudan a que, en un primer momento, el aficionado dirija su mirada hacia este nuevo invento. Hay curiosidad. Es septiembre y Vila-real olerá esta noche a forro transparente, a libro por estrenar. Confían en la UEFA que el esfuerzo servirá “para atraer nuevos patrocinadores”, aunque no queda claro si para el organismo europeo o para los clubes participantes. El matiz es importante.

La balanza siempre se decanta hacia el mismo lado. Es como el famoso Juego Limpio Financiero, donde la UEFA pretende “garantizar la salud y la verdadera viabilidad de los clubes”. La idea no es mala, pero como siempre queda desequilibrada. Habrá que someterse a mecanismos de control y auditorías financieras. Es, para entendernos, como si a un parado le ponen un policía al lado para evitar que caiga en la desesperación y atraque un banco, cuando lo que necesita es que le ayuden a encontrar trabajo.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 17 de septiembre del 2009.