dijous, 21 de gener de 2010

El arroz indigesto


El pasado 8 de octubre empezaba esta columna así: “¿Está Juan Carlos Garrido preparado para entrenar al Villarreal CF?”. Por aquel entonces la pregunta inoportuna pasó inadvertida, pues tocaba seguir la versión oficial que reclamaba tiempo para Ernesto Valverde. Ahora, en cambio, el mensaje del club es otro y el técnico está tan cerca de ser renovado como de ser destituido. “No soy nadie para dar consejos al Villarreal, pero si por alguna de aquellas pasara algo con Valverde, yo no le perdería ojo a Juan Carlos Garrido, técnico del filial”, escribía el martes Carlos Bosch en el Superdeporte.

Fue, precisamente, en la presentación del ‘Crónica del Deporte Valenciano 2009’ que hoy distribuye este periódico junto con el diario deportivo cuando me percaté de las ganas que le tenían al Villarreal CF en Mestalla. Tratan de demostrar que los años en los que el conjunto amarillo ha vivido por encima del Valencia CF han sido flor de un día, que ahora todo volverá a la lógica, y que si el “submarino” vencía de vez en cuando al equipo de la capital del Túria era, únicamente, por las primas de Fernando Roig.

“La història de la nostra terra s’escriu en blanc i negre”, rezaba una pancarta de Gol Gran el domingo. Ahora que la Federación Valenciana (FVF) cumple un siglo, ésa parece ser la intención de muchos, que tachan de anécdota los éxitos del Villarreal CF, a quien querrían ver (como poco) dónde ahora está su filial.

La ‘germanor’, como he dicho aquí varias veces, ha muerto. J. V. Aleixandre se atrevía incluso el martes a mandarla “al diablo” en las páginas del Levante-EMV. Según él, “fue un invento de cierto jefecillo de RTVV, en la época en la que Ràdio Nou consagró, a través de las ondas, la división del espacio común a todos los valencianos, en provincias radiofónicas. Tal vez para compensar ese absurdo separatismo, se pretendió que el fútbol uniera lo que los políticos y su emisora pública habían troceado”.

Intuyo que ahora tratarán de resucitar la ‘germanor’ desde Valencia ya que con el rival a 15 puntos de distancia es más sencillo para ellos ir a comer paella e invitar al hermano pobre. Es, su buena obra del mes. Así será hasta que el Villarreal CF esté por encima en la clasificación y, entonces, regrese el riesgo de que el arroz se les indigeste.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 21 de enero del 2010.