dijous, 12 de març de 2009

Dos cromos para un álbum


Advertía Ariel Ibagaza antes de medirse al Panathinaikos que “el mediapunta se está perdiendo en Europa”. Cada vez, argumentaba el argentino, hay más centrocampistas de corte defensivo que habitan en la fauna futbolística, poniendo en peligro de extinción a esos jugadores que habitualmente servían de enganche.

Lo cierto es que en las últimas temporadas, ya con Manuel Pellegrini en el banquillo, el Villarreal CF sí ha construido su juego de ataque a partir de la posición de mediapunta. Eso lo ha diferenciado de otros equipos. Juan Román Riquelme fue la cara más conocida de una película por la que han pasado ya varios actores. A todos se les ha criticado, de todos se ha dependido.

Es por eso que, aunque en Europa los mediapuntas están perdiendo peso en el protagonismo del juego, no creo que el Villarreal CF se apunte a la tendencia mayoritaria. Más todavía tras el partido del martes, que vuelve a situar al equipo entre los ocho mejores del continente. Por mucho que uno tenga claro el camino, los resultados siempre ayudan a no desviarse demasiado de la trayectoria.

Lo que no está claro es el perfil que tendrán los mediapuntas de la próxima temporada. Como en otras zonas del campo, el club apostará por rebajar el precio de los futbolistas. En ese contexto se sitúa el regreso de David Fuster. La reunión de la semana pasada entre el presidente del Deportivo de la Coruña, Augusto César Lendoiro, y el consejero delegado del Villarreal CF, José Manuel Llaneza, a David Fuster lo ha precipitado todo. El club se ha visto obligado a explicitar su interés por repescar al mediapunta, previo pago de 400.000 euros. Una ganga, si se tiene en cuenta que su ficha no será de las caras.

No sería éste el único retorno, pues el Villarreal CF también mira con buenos ojos la vuelta de Jonathan Pereira, actualmente en el Racing de Santander. La intención está clara; imitar el camino recorrido por Santi Cazorla, abaratando de paso el coste de la plantilla sin debilitarla en exceso.

Para ello también se aumentará el riesgo, reduciendo el número de futbolistas. Los álbumes de cromos modernos dan la posibilidad de pegar dos jugadores diferentes en el mismo espacio, escenificando el sueño de todo entrenador, que siempre prefiere tener a dos personas capaces de hacer la misma función en el equipo. Eso, quizás, cambie ahora y ya no sea tan sencillo tener duplicados (y hasta triplicados) todos los puestos.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 12 de marzo del 2009.