dijous, 22 d’abril del 2010

Un enemigo es necesario


El Villarreal CF necesita un enemigo. Tras años de buscarlo por todos los sitios, el otro día me dijeron que de tan cerca que lo tenía no lo veía. El CD Castellón, insistieron, es el bosque que durante mucho tiempo ha estado tapado por los árboles. No lo creo, más ahora que (si no media milagro) dos categorías volverán a separar a ambos equipos. Una cosa es que los hinchas albinegros le dediquen algunos insultos al club tras un partido contra el filial y otra muy diferente que pueda explotarse una rivalidad (a día de hoy) tan desigual. Así que yo sigo a lo mío, escudriñando en busca de un adversario. Los motivos son, al menos, dos.

El primero es por una simple cuestión de marketing. Los directores de cine y los dibujantes de cómic aprendieron hace años que para aumentar la grandeza de sus protagonistas debían esmerarse en contraponerlos a malvados cada vez más poderosos. FC Barcelona y Real Madrid se retroalimentan de una rivalidad de la que sacan provecho ambos. Incluso al Valencia CF le bastó con despuntar un par de años en la Liga de Campeones para enemistarse de por vida con el conjunto blanco.

Un afán de mejora es el segundo. Suelo discutir con Alexis Rubert, con quien comparto afición clandestina por el baloncesto, sobre quién era mejor, si Larry Bird o Magic Johnson. El debate no tiene ganador, pero queda claro que el esfuerzo les valió a ambos. Entrenaron más duro para tratar de batir al rival y eso elevó su rendimiento. Lo mismo sucede con atletas y ciclistas.

Ahora que el club publicita los números desde que Juan Carlos Garrido se hizo cargo del equipo, clara antesala a su renovación, y los aficionados se distraen con el posible bautizo de El Madrigal, el equipo sigue sumando puntos en su pelea por asegurar la sexta plaza. A mí me sigue pareciendo poco y añoro un rival con quien meterme cada lunes, a quien recordarle los éxitos propios. Es necesario encontrar algún equipo que haga bueno con su derrota del domingo un empate del sábado. Yo, no les miento, lo necesito tanto como el balón y las porterías.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 22 de abril del 2010.