dijous, 9 d’abril de 2009

El azar en el mundo del fútbol


Un americano, reconocido gestor deportivo, argumentaba hace no mucho que lo que necesitaba el fútbol español es potenciar a equipos como el Sevilla y el Villarreal CF. Rompiendo la dualidad reinante, habría más emoción y, sobre todo, más ingresos. La anécdota la cuenta Ferran Soriano en un libro que acaba de llegar a las librerías con el siguiente título: ‘El balón no entra por azar’.

La obra adquiere valor porque desvela cómo se gestiona un club como el FC Barcelona, aportando datos concretos sobre los criterios utilizados para negociar los contratos durante sus cinco años en la entidad. Además, aporta algunos pasajes interesantes que ayudan a entender mejor las decisiones de los dirigentes.

¿Por qué el conjunto catalán no se quedó a Juan Román Riquelme? “Un empleado del club que lo había acompañado a casa suya hizo la siguiente descripción de cómo vivía el argentino en Barcelona un año después de haber llegado: tiene un piso prácticamente vacío. En la sala de estar sólo hay una mesa cubierta con un mantel a cuadros rodeada de unas pocas sillas. Tiene un recipiente para las infusiones de mate y nada más. Ni un cuadro, ni una foto”, escribe el ex vicepresidente económico del FC Barcelona.

La explicación sirve también para ilustrar su salida de Vila-real, donde tampoco logró integrarse pese a los constantes esfuerzos del club. Aplicando las teorías de Soriano, que intenta alejarse del azar, huir de tópicos como “fútbol es fútbol” y dotar al mundo del deporte de lógica empresarial, quizás la situación personal de Riquelme tuvo algo que ver con su penalti fallado ante el Arsenal. En el libro aparece un caso similar, el de John Terry. El defensa, sobrepasado por la carga emocional de estar a un paso de hacer historia con su Chelsea de toda la vida, erró su lanzamiento en la final de la Champions League ante el Manchester United. ¿Casualidad?

Viene todo esto al caso para intuir que la visión de Ferran Soriano no se aleja mucho de la de Fernando Roig, quien hace unos días le reconocía a Dagoberto Escorcia que “el Villarreal funciona como una empresa donde el órgano de decisión es pequeño y lo hace bien”. A lo mejor ése es el secreto para entender por qué el equipo estará el martes en disposición de lograr su pase a las semifinales de la Champions League por segunda vez en su historia.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 9 de abril del 2009.