dijous, 15 de gener de 2009

El directivo deshonrado


Los lectores de Levante de Castelló tuvieron acceso hace unos días a un amplio informe que compara los resultados conseguidos por los mejores clubes de Europa -el baremo utilizado son los puntos UEFA- en relación con el presupuesto gastado. En la edición de Valencia el artículo iba, además, acompañado de una opinión de Gregorio Martín, conocido por sus excelentes estudios económicos sobre el mundo del deporte.

“Respecto a la situación financiera, el fútbol es un paradigma de lo que ya vivimos y vamos a vivir como consecuencia de tanto deshonrado al frente de entidades con responsabilidades financieras. La desregulación aplicada al fútbol ha supuesto –supone- que todo el mundo tuviera libertad para contratar jugadores, a no importaba qué precio; ahora sabemos lo nefasto que todo ello es tanto en el campo de la racionalidad económica como en el ‘fair play’ propio de toda actividad deportiva”, decía el Catedrático de Ciencias de la Computación.

El Valencia CF es un ejemplo como cualquier otro. Su presidente, Vicente Soriano, tiene dotes de pitoniso (acertó que en el derbi habría seis goles), pero sufre para saber si podrá pagar las nóminas a final de mes. Cierto es que con esto de la crisis conviene no desperdiciar mucho tiempo viendo cómo cae la empresa del vecino, pues uno corre el riesgo de ver desmoronar la suya propia instantes después, pero da la sensación de que el Villarreal CF ha sabido moverse mejor. De forma, cuanto menos, más sensata.

Cualquier otro club se hubiera vuelto loco al verse tan cerca de los títulos, redoblando esfuerzos económicos para tratar de dar el paso definitivo. La política de Fernando Roig ha sido otra. Los resultados deportivos confirman lo acertado del camino y, pese a que la tentación de vivir por encima de las posibilidades sigue existiendo (no son pocos quienes siguen pidiendo fichajes de relumbrón en el mercado de invierno), el club ha preferido quedarse siempre cerca antes que pasarse. La opción no es mala y se verá fortalecida a medida que otros se estrellen al ser incapaces de gestionar sus excesos.

Tanto el Villarreal CF como el Valencia CF salían agraciados en el estudio económico que citaba antes. Eso sí, los datos se refieren a hace meses. Desde entonces ambos clubes han tomado caminos opuestos y, aunque la clasificación todavía no lo refleja, esto es una carrera de larga distancia, un Dakar en el que no sirve de mucho ganar las primeras etapas.

A mí me gusta. Prefiero, por decirlo pronto y claro, un Villarreal CF que quede todos los años en puestos europeos a uno que gane la Liga y al año siguiente desaparezca. ¿Y tú?

Artículo publicado en Levante de Castelló el 15 de enero del 2009.