dijous, 11 de març de 2010

El dinero como zanahoria


“Adelante hombre, adelante. Le estábamos esperando”, dice una voz que sale desde la penumbra. “Qué raro. Desde que vendo enciclopedias es la primera vez que alguien me recibe bien”, le contesta un hombre con traje y maletín que espera en la puerta. La escena, retratada en una viñeta, acompaña la información de un medio de Cartagena que acusa a los futbolistas del Villarreal B de aceptar una propuesta de 3.000 euros (por barba) del Betis por tratar de ganarle al conjunto departamental.

A 16 jornadas del final, la historia parece esperpéntica, pero nos sirvió para tertuliar ayer en La Terraza del Casino, punto de encuentro obligado en estas fiestas de la Magdalena. La mayoría no da crédito a la información, aunque tal posicionamiento no debe ser tenido en mucha consideración viniendo de gente que sostenía un vaso de vino en una mano y buscaba pescar un canapé con la otra. Cuestión de prioridades: comida o argumentos.

El debate, ya alejado de personalismos y elevado al mundo del deporte, derivó en la indecencia de necesitar primas para hacer bien el trabajo de uno. El discurso populista (“ya cobran bastante”) contra la practicidad de aquellos más experimentados (“suele funcionar”). Mientras eso se planteaba, el bueno de Pepe Beltrán trataba de escuchar la conversación al tiempo que era requerido, aquí sí y allí también, para hacerse fotos con los no pocos invitados. Gajes de ser delegado de Levante de Castelló, que sólo te dejan hablar de fútbol los miércoles.

Lo cierto es que, maletines al margen, la plantilla del Villarreal CF preferiría estar en la situación de su filial, a quien sus 39 puntos sí le permiten soñar con la sexta plaza. En el caso de los chicos de Paco Herrera tal meta es onírica, pues no lleva a ningún lado. En cambio, para los futbolistas de Juan Carlos Garrido tiene una importancia real y palpable, la Europa League y su aportación económica.

Al final, en la Liga BBVA o en la Liga Adelante, el dinero es la zanahoria perfecta, ya sea a modo de prima encubierta o de contrato televisivo para la siguiente temporada. No es malo, pero todos corren por lo mismo y, de vez en cuando, conviene recordarlo.

Artículo publicado en Levante de Castelló el 11 de marzo del 2010.